My Letter to Caucus Leaders

After much prayer and consideration, I delivered the following letter to General Convention caucus leaders on Tuesday, May 28th, 2024. The letter is provided here for all deputies in both English and Spanish.

Dear Caucus Leaders,

I hope this letter finds you well. First and foremost, I want to express my sincere appreciation for your leadership and dedication to our beloved Episcopal Church. Your intentional building of connection for a greater voice in our church helps seek, form, and raise leaders at General Convention and in all aspects of our life together as Episcopalians. Thank you for what you do. 

As we approach the upcoming election for the President of the House of Deputies, I have spent much time in prayer, seeking the guidance of the Holy Spirit. Through this process of discernment, I have felt compelled to reach out to you regarding my stance on endorsements. This decision has not come lightly but has been guided by a deep sense of spiritual conviction.

As I reflect on my role as the current president and my candidacy for reelection, I am keenly aware that my actions will set a precedent for future generations of presidents and significantly impact our cherished House of Deputies. Through much prayer and guidance from the Holy Spirit, I have made the conscious choice to prioritize the long-term integrity of the office of the president over any potential immediate advantages that seeking endorsements might bring to me personally.

I am concerned about the potential conflict of interest that arises when an officer of our church seeks endorsements or makes promises that could be construed as campaign promises in the pursuit of reelection. Seeking endorsements could lead to presidents making governance and appointment decisions for political gain rather than for the good of the church. Particularly, in situations where a caucus has received funding from The Episcopal Church, there is potential for real or perceived conflict of interest. Moreover, the time and energy spent on seeking endorsements would detract from the crucial task of planning for the General Convention. Instead of seeking endorsements, I would be honored to meet with your caucus for a Q&A session, allowing for open dialogue, to discuss my record as a leader, my vision for the future of our church, and to listen to your concerns and ideas.

I recognize that many in our House will be first-time deputies who may not be familiar with my record of uplifting the voices of our youth and young adults, advocating for those who have been pushed to the margins of our church due to their ethnicity, race, sexual orientation, gender identity, differing abilities, socioeconomic status, or any other aspect of their identity that may have led to exclusion or discrimination. However, I trust that the facts and truths related to my record speak for themselves, demonstrating my commitment to creating a church that welcomes, embraces, and empowers all of God’s children.

As Romans 12:2 reminds us, we are called to be transformed by the renewing of our minds, not conforming to the patterns of this world.  As Christians, we are called to be set apart and different from the world around us. We are meant to be a countercultural witness, embodying a different way of being and doing, one built on love, hope, and healing. As a leader, I am committed to modeling this countercultural way of being, demonstrating a different standard of leadership.

As Romans 12:2 reminds us, we are called to be transformed by the renewing of our minds, not conforming to the patterns of this world.  As Christians, we are called to be set apart and different from the world around us.

While I am not seeking your endorsement, I am wholeheartedly seeking your continued partnership in furthering the mission and ministry of Jesus Christ and amplifying the unique voices that each of you represent. I look forward to continuing to work arm-in-arm with you and your caucus leaders as we take on the work of governance in this church together. 

Thank you for your understanding and unwavering commitment to our shared mission. May we continue our work together as we strive to build a church that truly reflects the love, hope, and healing of Christ.

In faith and gratitude,

Julia Ayala Harris


Mis Queridos/das líderes del Consejo,  

Espero que esta carta les encuentre bien. Ante todo, quiero expresarles mi sincero agradecimiento por su liderazgo y dedicación a nuestra querida Iglesia Episcopal. Su trabajo intencional creando conexiones para aumentar nuestra voz como iglesia ha ayudado a buscar, formar y elevar a nuestros líderes a la Convención General. Su trabajo ha sido muy importante en todos los aspectos de nuestra vida como familia Episcopal. Gracias, por todo lo que hacen. 

A medida que nos acercamos a las próximas elecciones para la posición de Presidente de la Cámara de Diputados, he pasado mucho tiempo en oración, buscando la guía del Espíritu Santo. A través de este proceso de discernimiento, me he sentído obligada a comunicarme con ustedes con respecto a mi postura sobre los respaldos. Esta decisión no ha sido tomada a la ligera, sino que ha estado guiada por un profundo sentido de convicción personal y espiritual.

Al reflexionar sobre mi papel como presidente actual y mi candidatura a la reelección, soy muy consciente de que mis acciones establecen un precedente para las generaciones futuras de presidentes y tendrán un impacto significativo en nuestra querida Cámara de Diputados. A través de la oración y la guía del Espíritu Santo, he tomado la decisión, siendo consciente de priorizar la integridad del cargo de presidente sobre cualquier posible ventaja inmediata que la búsqueda de respaldo pueda traerme personalmente.

Me preocupa el posible conflicto de interés que puede surgir cuando un funcionario de nuestra Iglesia busca respaldo o hace promesas que podrían interpretarse como promesas de campaña en la búsqueda de la reelección. La búsqueda de respaldo podría llevar a que los presidentes tomen decisiones de gobierno y nombramientos sean usados para obtener beneficios políticos y no para el bien de nuestra Iglesia. En particular, en situaciones en las que un grupo ha recibido financiamiento de la Iglesia Episcopal, puede que haya la posibilidad de que se produzca un conflicto de intereses real o percibido. 

El tiempo y la energía que se dedica al buscar respaldos puede restarle importancia a la tarea principal de planificar la Convención General. En lugar de buscar respaldos, sería un honor para mí reunirme con su grupo para una sesión de preguntas y respuestas, lo que permitiría un diálogo abierto y honesto, para juntos poder conversar sobre mi historial como líder, mi visión para el futuro de nuestra Iglesia y escuchar sus inquietudes, consejos oh ideas.

Es muy importante para mí el Reconocer que muchos en nuestra Cámara serán diputados por primera vez y tal vez no estén familiarizados con mi historial de elevar las voces de nuestros jóvenes y adultos jóvenes, abogando por aquellos que han sido empujados a los márgenes de nuestra iglesia debido a su origen étnico, raza, orientación sexual, identidad de género, capacidades diferentes, estatus socioeconómico o cualquier otro aspecto de su identidad que haya podido provocar marginación o discriminación. Sin embargo, confío en que los hechos y las verdades relacionadas con mi historial hablaran por sí solos, demostrando mi compromiso de crear una iglesia, abierta y que empodere a todos los hijos de Dios.

Como nos recuerda Romanos 12:2, estamos llamados a ser transformados mediante la renovación interior, con una mentalidad renovada, para que juntos podamos discernir la voluntad de nuestro creador. Como cristianos, estamos llamados a ser apartados y diferentes del mundo que nos rodea. Estamos destinados a ser testigos contraculturales, que encarnan una forma diferente de ser y hacer, basada en el amor, la esperanza y la sanación. Como líder, me comprometo a seguir esta forma ejemplar de ser contracultural, demostrando un estándar diferente de liderazgo.

Como nos recuerda Romanos 12:2, estamos llamados a ser transformados mediante la renovación interior, con una mentalidad renovada, para que juntos podamos discernir la voluntad de nuestro creador. Como cristianos, estamos llamados a ser apartados y diferentes del mundo que nos rodea. 

En vez de buscar su respaldo, busco de todo corazón su colaboración continua para promover la misión y el ministerio de nuestro Señor Jesucristo y amplificar las voces únicas que cada uno de ustedes representa. De corazón espero continuar trabajando “codo con codo” con ustedes y los líderes de su grupo mientras asumimos juntos el trabajo del gobierno de nuestra Iglesia.

Les doy las gracias por su comprensión y compromiso inquebrantable a esta misión compartida. Espero que podamos continuar nuestro trabajo juntos, esforzándonos por construir una Iglesia que verdaderamente refleje el amor, la esperanza y la sanación de Cristo.

Con fe y gratitud,

Julia Ayala Harris